El sonido y el silencio
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Monofonía y polifonía

Lucía estaba escuchando música con sus auriculares. No era una canción nueva, pero esa vez algo le llamó la atención. No era la letra ni el ritmo. Era otra cosa.

  • Abuelo —dijo, sin sacarse los auriculares—. Cantan juntos… pero no suenan iguales.

El abuelo se acercó despacio, entonces ella se quitó los auriculares y juntos escucharon directamente desde la compu.

  • ¿Qué notás distinto?
  • Es una mujer y un hombre. Ella tiene la voz más alta, más fina que la del hombre, por supuesto. Y aun así… parece que cantaran lo mismo.

El abuelo asintió.

  • Eso que estás escuchando es lo mismo, sí. Las mismas notas, la misma melodía. ¿Recuerdas cuando hablamos de altura?

Solo que cada uno la canta en su propia altura según la características de sus voces. Distintas escalas, pero una sola idea musical.

Lucía volvió a prestar atención. Era verdad: aunque las voces eran distintas, avanzaban juntas, como si se sostuvieran de la mano.

  • Entonces acá pasa una sola cosa —dijo—, pero con dos voces.
  • Exacto —respondió el abuelo—. Eso sigue siendo una sola línea musical, aunque la canten más personas.

La canción avanzó un poco más. Lucía frunció apenas la nariz, concentrada.

  • Esperá… ahora cambió.
  • ¿En qué lo notás?
  • Ella sigue cantando lo mismo, bien arriba, pero él ya no va igual. No está cantando lo mismo. Ahora hace otra cosa… y queda bien. Me gusta.

El abuelo sonrió.

  • Ahí acaba de pasar algo importante. Al principio cantaban la misma melodía. Ahora ya no. Él empezó a acompañar de otra manera.

Lucía pensó unos segundos.

  • O sea que ya no están diciendo exactamente lo mismo… pero tampoco se pelean.
  • Eso es —dijo el abuelo—. Cuando hay una sola voz o una sola línea, hablamos de monofonía. Cuando aparecen varias voces que no hacen lo mismo, pero se escuchan entre sí y se acomodan, hablamos de polifonía.

Lucía dejó que la música siguiera.

  • Me gusta más así —dijo—. Suena más, no sé, como completa. Como si hubiera más espacio ocupado.
  • Porque hay más de una cosa pasando al mismo tiempo —respondió el abuelo—. Y todas tienen un lugar.

Lucía se quedó callada un momento, escuchando. Después preguntó:

  • ¿Y siempre hacen falta varias personas para eso?
  • Casi siempre —dijo el abuelo—. Aunque hay casos raros: personas que logran que aparezcan otros sonidos junto con una nota. A la nota se le llama fundamental, y a los otros sonidos, armónicos. Son como sonidos auxiliares que aparecen por allí, sin que uno los llame del todo. Cuando suena una nota, no suena sola: vienen con ella otros sonidos más suaves, más agudos. A estos sonidos se les dice que dan color y personalidad.
  • ¿Color? —preguntó extrañada.
  • Ah, sí, a veces hay que encontrar nuevas formas de describir las cosas. En lo que tiene que ver con sonidos, podemos usar palabras que normalmente utilizaríamos para describir otro tipo de cosas. Una voz puede ser suave y no es una manta, dulce y no es un refresco, tierna, y no es una mamá. [[corazon]]
  • Ya veo...
  • Y también el sonido de un violín puede ser suave, dulce o tierno. Si fuera un dibujo sería fácil: depende de con qué colores lo pintes, se verá distinto. En la música, dependiendo de cómo se presente la escucharás distinto, o te hará sentir cosas diferentes. Podemos decir que una canción tiene un color triste, por ejemplo. Aquí le estamos atribuyendo una emoción y también lo llamamos color.

Lucía pensó un momento.

  • O sea que “color” es una forma de juntar muchas cosas en una sola palabra.
  • Exacto —dijo el abuelo—. Es una manera de decir cómo suena algo y qué nos hace sentir, sin tener que usar diez palabras distintas cada vez.

Lucía recordó, de repente.

  • ¿Dijiste que una sola persona puede hacer dos sonidos? ¿Con una sola garganta?
  • Sí —respondió el abuelo—. No es lo común ni es fácil. Pero es posible con muchas horas de práctica.

Lucía volvió a apoyar la espalda en la silla. La canción seguía, con sus cruces y separaciones, como si las voces conversaran sin pisarse.

  • Ahora entiendo —dijo—. No es solo cantar juntos. Es saber cómo estar juntos.

El abuelo no dijo nada. Se quedó escuchando con ella.

[[reflexion]] Reflexión del abuelo:

En la música, como en la vida, hacer lo mismo no siempre es lo más interesante. A veces, lo que realmente enriquece es encontrar otra manera de acompañar sin tapar al otro. Escuchar también es una forma de participar.

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