El sonido y el silencio
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El ritmo

Lucía salió al jardín moviendo los brazos como si dirigiera una orquesta invisible.

  • Abuelo, si las figuras ya dicen cuánto dura cada sonido… ¿cómo hago para que todo eso camine sin perderse?

El abuelo, que venía detrás con paso tranquilo, sonrió.

  • Ah, eso es el ritmo. Es como el paso firme de un explorador: si marcás bien el pulso, la música no se te escapa. Te voy a presentar a un amigo... —dijo, sacando un viejo reloj de bolsillo que el abuelo había “rescatado” del cajón de los objetos olvidados Al abrirse, en vez de tic-tac, hacía un tum… tum… muy suave, casi como un corazón descansando después de una siesta. —Este es Don Baldomero Pulso....
  • Yo mantengo el paso —dijo el reloj, con voz de metal antiguo—. No soy el más elegante, pero soy constante. Si me seguís con atención, todo caminará con precisión.

Lucía empezó a caminar siguiendo el tum… tum… y pronto descubrió que cada paso encajaba con facilidad.

  • ¡Qué divertida forma de caminar! —dijo Lucía.
  • Pero lo más divertido es conocer más acerca de esta manera de caminar —dijo el abuelo—. En música se le llama ritmo, una combinación organizada de sonidos y silencios pero organizados en figuras. Algunos timos parece que caminaran parejito, uno–dos, uno–dos. Otros saltan un poquito: uno–dos–tres, uno–dos–tres. Y hay algunos que parecen trotar como potrillos.

Don Baldomero intervino:

  • Y cuando ustedes hacen palmas, pisan fuerte o se mueven, están dibujando el ritmo con el cuerpo. Es imposible quedarse quieto con una música que te gusta… porque el cuerpo entiende antes que nuestra mente.

Lucía probó distintos pasos: cortos, largos, rápidos y lentos. A veces marcaba el pulso con las manos; otras, con los hombros o incluso con una pequeña danza improvisada.

  • Siento como si la música me guiara —dijo, sorprendida.
  • Eso es porque todos tenemos un ritmo interno —respondió el abuelo—. El corazón, la respiración, el andar. La música solo te pide que escuches y organices esos movimientos.

Don Baldomero cerró su tapa con orgullo.

  • Cuando entiendas el ritmo, cualquier melodía te encuentra a mitad de camino.
  • Pero para que el ritmo tenga sentido, debería repetirse —pensó inteligentemente Lucía.
  • Eso que acabas de decir es la base de otro concepto importante: el compás.
  • ¿Eso que uso para dibujar círculos en la escuela?
  • No, no. Ese es otro tipo de compás. En música el compás es como una caja que contiene figuras. Una canción está compuesta por una gran cantidad de compases, todos iguales, cada uno con la misma cantidad de pulsos. En algunos podrá haber una o dos figuras mientras que en otros pueden ser muchas más. Lo importante es que, al sumar todas las figuras nos dé siempre la misma cantidad.
  • ¿Y cómo hacemos eso?
  • Con un poco de práctica. ¿Te acuerdas cuando hablamos de la relación entre la duración de las figuras? Si en un compás tienen que entrar 4 pulsos, podemos escribirlos con un redondelito vacío o con 4 redondelitos llenos y con palitos.

[[reflexion]] Reflexión del abuelo:

El ritmo no es una regla: es una conversación entre tu cuerpo y la música. Cuando descubrís tu pulso interno, empezás a caminar por el mundo con más orden, más presencia… y más ganas de bailar.

Podés saber más sobre las palabras subrayadas si las tocás