El sonido y el silencio
La primera clase de música
Lucía llegó a casa con los ojos brillantes y una mochila llena de papeles no muy prolijamente acomodados.
- ¡Abuelo! —exclamó—. Hoy en la escuela tuve mi primera clase de música y… ¡todo parece tan raro y al mismo tiempo es tan divertido!
El abuelo sonrió y la invitó a sentarse junto a él en el sillón del living.
- ¿Raro, decís? —preguntó—. Contame más.
- Bueno —empezó Lucía—, primero nos enseñaron las notas. Do, re, mi, fa… ¡Ufff, me cuesta recordarlas!
- Eso es normal —dijo el abuelo—. Las notas son como el alfabeto de la música: al principio parecen muchas letras mezcladas, pero luego forman palabras y frases que cuentan historias.
Lucía abrió su cuaderno. Cada una tiene un lugar en el pentagrama, que es esta hoja con 5 rayitas. También señaló un símbolo extraño:
- Y estos son los silencios… Son como un vacío en la música.
- Ah —respondió el abuelo—. Pero los silencios no son un vacío. Son como la pausa en un cuento: le da espacio a lo que viene después, nos da tiempo para pensar y nos prepara para que lo va a venir. Es como si el sonido necesitara respirar para tomar impulso. Sin esas pausas, sería igual a que yo te leyera un libro de corrido sin parar: no te daría tiempo a pensar en lo que te estoy diciendo.
- También hablamos del ritmo —continuó Lucía—. Para eso aplaudimos y golpeamos el piso con los pies. A veces más rápido, otras más despacio.
- El ritmo es el corazón de la música —dijo el abuelo—. Produce una sensación especial debido a la combinación y sucesión regular de sonidos y silencios. Con el ritmo es como si todos los músicos estuvieran latiendo con un mismo corazón.
Lucía sonrió.
- ¡La música es mucho más que escuchar una canción!
- Exactamente —dijo el abuelo—. Es escuchar, imaginar y aprender a combinar los sonidos y los silencios, para que nos hagan disfrutar.
[[reflexion]] Reflexión del abuelo:
Aprender música no es solo aprender a tocar un instrumento o a cantar. Es descubrir que cada sonido tiene un lugar, cada silencio tiene un sentido, y que escuchar con atención nos hace entender el mundo un poquito mejor.