Historias de dinero
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El misterio de la pizza entre amigos

  • Abuelo, el hermano de Martín me contó que con sus amigos se juntan todos los viernes de noche a jugar videojuegos y que siempre piden comida en la pizzería de la esquina de su casa.
  • Ah, es una costumbre muy común entre los mayorcitos, —dijo el abuelo —vos todavía invitás a tus amigos a tomar la leche en casa y mamá les prepara una torta cuando vienen.
  • Sí, y nos turnamos para que siempre no le toque trabajar a la misma mamá. Pero si quisiéramos comprar pizza, somos cinco y cada uno quiere una, ¿cuánto tendríamos que gastar? —dijo Lucía, muy preocupada mirando su alcancía.

El abuelo, que estaba leyendo en el sillón, levantó una ceja.

  • Depende, ¿querrían comprar cada uno la suya por separado o piensan compartir?
  • No sé —respondió Lucía—. Nico dice que es mejor que cada uno pida la suya, así elige lo que quiere. Pero a mí me parece que sale más caro.

El abuelo sonrió y se levantó despacio.

  • Vamos a hacer un pequeño experimento —dijo—.

Sacó lápiz y papel, buscó los precios de un delivery que conocía y los copió.

[[pizza]] Pizza individual: $200 [[pizza]] Pizza grande (para 4 personas): $700 [[pizza]] Promoción familiar (2 grandes): $1.200

Lucía hizo las cuentas.

  • Si cada uno compra la suya, serían $200 × 5 = $1.000. Pero si compramos dos grandes, comemos todos y gastamos $1.200. Eso es más, abuelo.
  • Esperá un momento, —dijo el abuelo guiñando un ojo—. ¿Y si pedís solo una grande y una individual? $700 + $200 = $900. ¿Ves? Sale más barato que cinco individuales, y probablemente sobre un pedazo.

Lucía frunció el ceño, pensando.

  • O sea que… si nos organizamos y compartimos, podemos gastar menos y comer más.
  • ¡Exactamente! Eso se llama colaborar. Cuando las personas se unen para aprovechar mejor sus recursos, todos ganan. Lo mismo pasa con los vecinos que compran juntos en el mercado, los compañeros que comparten un taxi, o las personas que se ayudan entre sí para alcanzar algo que solos no podrían.

Lucía se rió.

  • Entonces el misterio de la pizza entre amigos es que compartir rinde más.
  • Así es, —dijo el abuelo—, la economía no siempre busca acumular, sino organizarse mejor con los demás.

Al otro día Lucía habló con Martín y le explicó lo que le había comentado el abuelo.

  • ¡Esto es genial! Vamos a comer muy bien y hasta por un poquito más vamos a poder comprar unos refrescos grandes también.

Lucía lo miró y, con una sonrisa cómplice, respondió:

  • Se llama economía colaborativa. Me lo explicó mi abuelo.
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